sábado, 28 de mayo de 2011

RARA JUGADA DE LA INFORMÁTICA COMPUTARIZADA


  Anoche parece que soñé o pasó algo raro y misterioso, pues aunque recuerdo con perfecta claridad que me levanté y caminé hasta la computadora para encenderla, al despertar hoy en la mañana ella estaba apagada, fría por la falta de uso y por demás desconectada del toma corriente, y sin embargo yo estoy seguro de que aproximadamente a las 1 y 30 de la madrugada entré a mi correo para leer, o mejor dicho releer el mensaje que había tratado de descifrar cuando anoche llegué antes de irme a la cama y revisé mis correos.

La verdad que no se lo que fue ni lo que pasó, pero entendí, y esto se me quedó toda la noche en mi pensamiento, que en aquel mensaje había una suplica que empujaba a la lejanía, a un infinito en el que se podía percibir el oleaje tranquilo, aunque a veces violento de la mar y que allá, a la distancia hasta donde mis ojos podían alcanzar, parecía vislumbrarse el vuelo acompasado de una gaviota que se negaba a dejar de volar. Y yo seguía aquel vuelo monótono, circular en el que no había variación, y en toda la noche la gaviota se me repitió en la memoria. Solo el contraste de aquel vuelo con las luces de colores que brotaban de un arco iris en formación, anunciaba que algo raro y agradable iba a pasar. Entonces pensé que descubrí los destellos de una luz intensa que iba brotando de la madrugada para terminar aclarando el día y  que por demás facilitaba que se pudieran apreciar todos los colores de la vida con igual intensidad, y eso resultaba gratificador.

Descifrar lo que pasaba no dejaba de ser preocupante, pero a la vez se convertía en reto que obligaba a la utilización de todo lo que había  aprendido desde que tuve uso de razón, incluyendo las matemáticas, la lógica y la trigonometría, para poder irme metiendo en el laberinto perdido de una realidad que se me antoja deseosa de no ser desentrañada en sus misterios. Pero ese enigma me atraía más, como la hormiga voladora que al caer la tarde busca la luz para morir en ella. Todo esto me iba pasando por la mente, cuando hoy temprano me levanté a confirmar que en la computadora estaba el mensaje enigmático que ahora intento explicar y en ella no había nada escrito ni borrado. Por eso todo ha sido imposible y me siento vencido, pues para poder encontrar la verdad hace falta un dato, un gesto, una sonrisa detenida y sincera, una palabra que no contenga letras ni se pueda pronunciar utilizando el alfabeto, una canción sin ruido ni sonido en la que se exprese todo lo que muy poco quedó aclarado en aquel corto mensaje encontrado y leído una vez más anoche en mi correo: “….!!!”. Bueno, lo importante es poder explicar que después de tratar de aclarar aquel misterio, de si anoche escribí algo y contesté aquel mensaje, ahora sólo pienso que de verdad, la computadora y la tecnología me jugaron una misteriosa jugada.

La pregunta obligada y que rompe el acertijo: “Definitivamente, que fue lo que pasó anoche a las 1 y 30 de la madrugada?”

1 comentario:

Lisy dijo...

Alguien dijo: Cuando los sueños se hacen realidad, la realidad se convierte en sueños.
Las palabras claves para buscar qué ocurrió aquella madrugada son: LEJANÍA, DISTANCIA, VUELO MONÓTONO, CIRCULAR, EN EL QUE NO HABÍA VARIACIÓN.
A veces no es la PC o la tecnología la que nos hace una jugada, sino nuestra propia conciencia. Es esta la que nos hace discernir entre la realidad y los sueños. Tanto uno comolos otros hay que ubicarlos en el lugar correspondiente.